Carta para sanar el vínculo con papá

El padre es muy importante en la vida de todas las personas. Estamos hech@s la mitad de nuestro padre y la mitad de nuestra madre, no importa que tal lo hicieron, es irrefutable.

Mamá representa la conexión con la vida, pues nos llevó adentro durante nueve meses cuidándonos y nutriéndonos mientras crecíamos. (ver el post “Carta para sanar el vínculo con mamá”).

Sin embargo, papá sólo tardó unos segundos en regalarnos una sola célula, ese espermatozoide que  consiguió llegar y fecundar el óvulo del que venimos.  ¡Cuánta fuerza hay en ello! Por eso, la energía paterna representa la fuerza con la que salimos al mundo, la energía que da impulso a nuestras creaciones y que determina la salud, el éxito y el propósito de vida.

Su energía nos aporta EL CAMINO, LA GUÍA  Y LA ESTRUCTURA

Nuestro vínculo con él va a determinar nuestra fortaleza, confianza, manejo de límites, poder personal, conexión y manifestación de nuestro propósito de vida.

Consecuencias de un vínculo dañado con papá

Cuando en la infancia no pudimos conectar con su cariño, su empatía, su fuerza y autoridad alguna de estas razones: 

  • estaba ausente física y/o emocionalmente
  • era crítico y/o controlador
  • era violento
  • iba de “colega”
  • era un modelo de perfección inalcanzable
  • nuestra madre nos obstaculizaba acercarnos a él por los conflictos personales entre ambos

entonces no tendremos acceso a toda nuestra fuerza para salir al mundo.

Nos va a faltar autoestima, seguridad y fuerza en nuestros proyectos.  

A nivel energético y tántrico, nos va a dificultar tener una conexión poderosa con nuestro hombre interior, con la energía masculina, con nuestra parte Yang.

Asimismo, a nivel sistémico, en el tema de las relaciones: a los hombres les va a costar sostener sus relaciones de pareja desde el adulto presente y estable. Las mujeres (o  los hombres que les gustan los hombres) no vamos a saber manifestar una relación de pareja sana y estable porque vamos a atraer ese mismo modelo de masculino que hemos desarrollado internamente.

Esta herida también puede manifestarse a través de adicciones, como el alcohol, el tabaco o algunas drogas. 

Rechazar a papá o guardarle resentimiento hace que nos quedemos atascad@s en una  energía de lucha y estrés. Le criticamos y reclamamos desde el/a niñ@, no desde el/a adult@ lo que no nos pudo dar en su día. Jamás podremos cambiar lo que pasó, pero sí podemos aceptarlo, sentirlo y cambiar la forma en la que nos contamos esa historia, en la que nos vinculamos a él. 

Aceptar y tomar al padre es recuperar nuestra fuerza y nuestro lugar en el mundo.

Las constelaciones familiares son la mejor herramienta que conozco para sanar este vínculo primordial. También podemos utilizar herramientas de Rebirthing como las cartas de completación u otros ejercicios de perdón.

Puedes utilizar la carta que te comparto a continuación a modo de meditación y compromiso con tu voluntad de sanar tu relación con tu padre. 

Carta para sanar el vínculo con papá

Querido papá,

Necesito sanar mi relación contigo para poder vivir mi propia vida con fuerza y confianza.

Tú eres el canal que elegí para vivir esta experiencia física. Aunque se me olvide, te escogí porque eras justo el padre que necesitaba. Gracias papá, lo hiciste perfecto.

Pido a la vida que me ayude a ver al hombre que eres sin juicios, respetar todas tus decisiones y aceptarte tal y como eres sin que me duela.

Me alejé de tí para evitar sentir el dolor de no sentirme amad@ tal y como soy, de no sentirme suficiente. Eso me ha hecho ir por el mundo buscando un amor y aprobación que nadie podrá nunca darme, exigiéndome y exigiendo algo imposible. Mi niñ@ herid@ ha estado resentid@ contigo durante todos estos años, pero eso me ha mantenido apartad@ del amor y atad@ al dolor.

Puedo alejarte de mi vida, pero no de mi corazón. 

No digo que fuera fácil ni que no doliera, pero no soy tu víctima. Acepto que lo hiciste lo mejor que podías con lo que tenías y cumpliendo el contrato de alma que ambos acordamos. 

Me responsabilizo de todo aquello que yo acepté e integré en mí como verdadero. Ahora soy libre y adult@ para crecer, evolucionar y reconciliarme contigo.

Nos perdono por cualquier sufrimiento que hayamos co-creado y nos agradezco las lecciones que de éste obtuvimos.

Nos libero de toda historia de dolor, de miedo, de enojo, de tristeza y su consecuente karma en nuestras vidas.

Así tomo responsabilidad del/la niñ@ herid@ que hay en mí y aprendo a darle todo el amor y aceptación que no recibió de la forma que esperaba.

Elijo aceptarte en mi corazón con todos tus defectos y virtudes, sin expectativas, sin esperar que cambies, ni que lo veas, ni me lo reconozcas. Lo hago por mí.

No me quedo atascad@ en resolver tus problemas.
Desde el@ adult@ que soy, te dejo con tu propias cargas porque sé que tú puedes con todas las circunstancias que has elegido en tu vida.

Me libero de todas tus cargas que no me corresponden para enfocarme en mi vida, en mis proyectos, en mis anhelos. Veo más allá y mi niñ@ interior empieza a calmarse. 

Ahora me enfoco en vivir mi vida. La vida que me pertenece. Desarrollo mi amor propio. Ya no estoy sedient@ de amor, cariño, reconocimiento, aprobación y atención.

Te miro y miro a todos los hombres que te anteceden. Os honro. Te miro y miro tu historia. La entiendo. Te miro y miro tus duelos, tus heridas. Las comprendo. Te miro y miro tus dificultades. Las sano en mi corazón.

En la medida que te acepto, me reconcilio conmigo mism@, porque tú eres la semilla de donde parto y la que me permite desplegar todo mi potencial. Yo estoy hech@ de ti, vengo de ti. Me rindo a tu grandeza ahora, igual que me rindo a la vida. 

Porque cuando te miro, miro lo Masculino en mí, y cuando mi mirada es compasiva, esta mitad en mí comienza a sanar, y se hace la luz. A partir de hoy elijo integrarte en mí como masculino sagrado, verdadero, auténtico, también amoroso y presente.

Papá tu y yo somos un@. Papá tu y yo somos un@. Papá tu y yo somos un@.

Gracias por darme la vida. Honro tu vida tal y como ha sido. Honro mi vida tal y como es.

Te tomo y te pido permiso para hacerlo diferente a ti, para hacerlo a mi manera. Estoy list@ para cambiar la historia de todo nuestro linaje y descendencia. Mis triunfos y mi éxito serán también vuestros.

Me comprometo a ser una persona feliz, a amarme y a creer en mí, a rodearme de personas que me amen, me respeten, me valoren y me den mi lugar, a hacer mis sueños realidad desde mi mayor gozo, libertad, pasión y aprecio. Me permito vivir en abundancia, conectad@ con mi guía interior, tomando las mejores decisiones para mí.

Gracias papá, te tomo tal cual eres en todas las dimensiones espacio-tiempo. Te agradezco tu presencia, tu luz y tu fuerza.

Me siento feliz de ser quien soy, me amo con todo mi corazón y disfruto inmensamente estar viv@. Gracias por impulsarme a este mundo. 

Te amo, me amo.

Tu hij@

Esta carta puede ser un buen inicio del camino hacia la aceptación, la autoestima y la paz en tu vida. No importa si tu padre (igual que tu madre) fue, a tus ojos, un ángel o un demonio, si está vivo  o muerto, si tenéis trato o no os habláis siquiera.  El vínculo del corazón no muere jamás.

Mi recomendación es que te comprometas a escribirla con tu puño y letra y la leas o escuches (la grabas con tu voz) cada día durante 21 días consecutivos.  Puedes acortar o adaptar el texto para que sea honesta, mientras mantengas el compromiso de trabajar en la relación.

Sanar el vínculo con la figura paterna y su influencia en nuestra vida, es nuestra responsabilidad cuando somos adultos y actúa como un factor estabilizante en nuestra vida. 

Comprendo que para algunas personas es difícil comprender que tuvieron al padre perfecto por lo duro de las circunstancias.  En realidad, esa dificultad le da más valor a su vida y a quien son, y no menos. Si este es tu caso o si hay cualquier dificultad al realizar este ejercicio, puede ayudarte mucho realizar  una constelación familiar y así poner orden en tu sistema familiar. Así podrás ocupar el lugar que te corresponde y disfrutar de la vida que mereces.

También te recomiendo el taller El Amante Interior, donde podrás trabajar y experimentar la reconciliación con tus padres y reconectar con tu niñ@ interior para sanar y mejorar tus relaciones  y tu sexualidad.

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